domingo, 19 de octubre de 2008

Arenero para los niños


Un lugar divertido para que los más pequeños de la casa jueguen y pasen buenos ratos es el arenero del jardín. Con poco espacio hay bastante, cuatro traviesas de tren pueden hacer la función de limite para la arena.

Se suele escoger un rincón donde los niños puedan estar bien, en medio del césped puede ser un buen sitio, preferiblemente bien soleado. Si hay espacio para elegir se puede poner cerca de un árbol de hoja caduca, de manera que en invierno el sol toque de pleno mientras que en verano su sombra también nos deje disfrutar largos ratos. Los niños se entretienen solos, con un cubo, una pala y un rastrillo su imaginación empieza a volar y se olvidan de lo que tienen alrededor. Si además pueden disponer de pequeños recipientes y objetos, estarán llenándolos y vaciándolos como si fuera una gran tarea. Para los que ya son mayores los coches y la posibilidad de hacer carreteras y construcciones también les despertará su lado más creativo. Si con todo eso, además pueden disponer de un punto de agua cerca para cuando aprieta el calor, el juego ya es máximo, la posibilidad de hacer castillos y de llevar el agua y la arena de un lado a otro será infinita.

El único mantenimiento que tendremos que tener en cuenta para el arenero será el de desherbarlo si está en desuso mucho tiempo, y el de rellenarlo de vez en cuando si la arena se va perdiendo.

Si disponemos de espacio y el jardín lo permite, la opción de destinar unos metro cuadrados al disfrute de los niños será muy gratificante a la hora de hacer uso del jardín.

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