domingo, 19 de octubre de 2008





Jardín de formas geométricas

las líneas rectas de la piscina se combinan con las formas geométricas de las plantas recortadas. La piscina siempre se convierte en uno de los puntos de referencia del jardín. Es un punto de atracción de las miradas que contemplan el espacio ajardinado porque es diferente del resto del jardín y el agua es relajante y evoca la sensación de ocio.
En muchos jardines que a pesar de ser conscientes de la importancia de la piscina, su ubicación no es en medio de uno amplitud de césped sino que ocupa un rincón al lado de un muro. Es una buena manera de crear una zona de solárium presidida por el agua.


Para evitar la entrega del pavimento de un lateral de la piscina con la pared perimetral del jardín, podemos dejar un espacio para plantar vegetación. Con 40 centímetros de jardinera hay bastante para hacer la plantación y que las plantas se desarrollen con normalidad. La instalación de riego automático es muy sencilla porque las plantas se disponen en línea y un tubo de goteo de 16 mm que pase justo por el lado de cada pie será suficiente para regar todo el parterre.
Según el aspecto y el ambiente que se quiera crear se puede optar por muchos tipos de plantas. Se puede dar un ambiente tropical, con palmàcies (Trachycarpus fortunei, Chamaerops humilis, Cycas revoluta, etc), aves del paraíso (Strelizia reginae, Strelizia augusta) y plantas con grandes flores (Hibiscus rosa-siensis). O también se puede optar por ambientes más lacustres con plantas de ribera (Vitex alnus-castus, Agapanthus africanus, Equisetum sp., etc.).

En este caso se optó por seguir con las líneas geométricas que marcan las formas de este rincón del jardín y se escogieron plantas completamente recortables, que crecen lentamente y mantienen durante mucho tiempo la forma sin necesidad de podas manuales ni mecánicas como son el boj (Buxus sempervirens) de diversos tamaños y formas. Se plantaron de manera asimetrica de manera que no estuviesen en ninguno caso equidistantes entre ellos sino que creasen grupos desiguales de dos o tres plantas. La simetría ya la da la forma de la planta, y su disposición irregular aporta el factor orgánico que transmite la sensación de naturaleza domesticada a la orilla de una piscina de formas rectas y en medio de un espacio urbano y privado.