martes, 28 de octubre de 2008

Tratamiento de primavera y otoño

Con el fin de que el césped tenga un aspecto inmejorable, es imprescindible el tratamiento de primavera y otoño. El césped es un elemento decorativo incomparable por jardines y terrazas. Cuando está sano y bien cuidado ofrece un contraste perfecto con las flores y los otros elementos ornamentales. La época idónea es en octubre y en marzo si todabía no hace mucho frío y consiste en las siguientes acciones:


AIREADO Y ESCARIFICADO


Hay que airear el suelo en profundidad para permitir un mejor desarrollo de las raíces, facilitar la penetración del aire, agua y nutrientes, así como para descompactar el suelo. El escarificado es una operación que consiste en abrir superficialmente 1 o 2 cm el césped, liberando la base de las plantas de la zona radicular excesivamente apretada de hierba muerta que asfixia su buen desarrollo. El escarificado segmenta y limina en gran parte los tallos horizontales de las gramíneas invasoras. La mejor época para escarificar es la del periodo de brotación (primavera). Esta operación se hará siempre después de una siega.


RESIEMBRA

Cuándo el césped presenta un deterioro acusado en ciertas áreas (clapas), zonas secas o manchas amarillas, se puede solucionar efectuando una aportación de entonces. Estas zonas despobladas suelen tener el suelo compactado y presentan un mal drenaje, por lo tanto es adecuado perforarlas antes de sembrar.


RECEBADO

El recabo es una enmienda formada por arena de granulometría entre 0,25 y 1 mm que incorpora un porcentaje de materia orgánica. La función principal del encebado es la de controlar el desequilibrio que se forma entre el crecimiento del césped y la descomposición de los restos orgánicos que se generan durante su desarrollo. También favorece la emisión de nuevas raíces, mejora la permeabilidad del terreno y su resistencia mecánica. Es el sustrato indicado para cubrir las semillas cuando se realiza una resiembra. Se tiene que llevar a cabo uno recebado como mínimo una vez al año. La época ideal es el otoño y la primavera.


ADOBADO QUÍMICO DE FONDO

Como consecuencia de las frecuentes siegas y el pisoteo a las que es sometido el césped, este se encuentra en continua regeneración y crecimiento. Eso hace que sus exigencias nutritivas sean muy elevadas y que sea imprescindible un correcto adobado para conseguir un césped de elevada calidad. El nitrógeno es el elemento clave más importante para la nutrición equilibrada del césped. Con los abonos tradicionales, es difícil conseguir uno bueno adobado ya que aportan el nitrógeno en formas muy solubles (nitrógeno ureico, amoniacal y nítrico) que son rápidamente lixiviadas por el agua de lluvia o de riego produciéndose pérdidas casi del 90% de nitrógeno útil. Por este motivo, pocos días después del adobado presenta síntomas de agotamiento por falta de nitrógeno. Para solucionar este problema, hay que utilizar abonos de liberación lenta que aseguran una nutrición ajustada a las necesidades del césped durante un largo periodo de tiempo (3 meses) sin riesgos ni quemaduras.


Actualmente, es la opción más utilizada en la mayoría de césped en toda Europa.