sábado, 17 de enero de 2009

Bonsai



La semilla del bonsái surgió en China, creció en Japón y ahora da sus frutos en todo el mundo. Los conocimientos transmitidos desde las culturas orientales, son ya un poco habituales en nuestro entorno.

Este es el caso del bonsái en el Mediterráneo. Después de aproximadamente unos 25 años, en los que algunos pioneros comenzaron aquí la difusión de este arte, podemos afirmar que han dejado de existir muchos de los tabúes o creencias infundadas sobre su cultivo. Años de trabajo e investigación con especies de nuestro entorno han llevado a conocer y ampliar las técnicas de cultivo y la estética adaptándose a nuestros árboles mediterráneos. En este aspecto, se ha mantenido desde sus orígenes un gran interés para potenciar el cultivo de estas especies autóctonas.
Hoy en día existen en el mercado diversas publicaciones sobre bonsáis, y miles de aficionados en todas partes que tienen en sus colecciones tanto árboles chinos y japoneses como especies mediterráneas. Estas últimas, una vez superadas las dificultades debido al desconocimiento de muchas de las técnicas de cultivo, se han prodigado como muy buen material para bonsái. Las regiones a orillas del mar Mediterráneo disfrutan de un clima único en el mundo. Este mar ha acogido numerosas civilizaciones a lo largo de milenios, siendo cuna de culturas que dan a toda la zona una personalidad propia y privilegiada.


El ecosistema que se desarrolla a raíz de este clima es también exclusivo, ya que es entre los más ricos del mundo en cuanto a número de especies tanto en flora como en fauna. Especies vegetales como la higuera, el granado y sobre todo, el olivo, se identifican ineludiblemente con todo lo que rodea al mundo mediterráneo.


Los árboles mediterráneos están adaptados a un clima seco en el que las lluvias se producen en otoño y en general, de manera abundante. Las temperaturas no son extremas, sobre todo en invierno, ya que el mar ejerce un notable efecto de tapón sobre los cambios de temperatura estacionales. A todo esto, los árboles adaptados a estas características son muchos, aunque no todos conocidos popularmente. Quizá el olivo, símbolo de la cultura mediterránea, sea el más famoso. En nuestro clima, estos árboles serán fácilmente cultivables como bonsáis. Las técnicas de cultivo en bonsáis no varían (poda, pinzas, alambres ...) respecto a las orientales, pero esto no significa la pérdida de la personalidad mediterránea del árbol.


En la zona mediterránea, los bonsáis autóctonos pueden vivir todo el año en el exterior, aunque es necesario protegerlos de heladas y temperaturas extremadamente bajas. El riego debe ser moderado, ya que se trata de especies adaptadas a un régimen de lluvias escaso; utilizando tierras con buena ventilación se conseguirá que la zona radicular del árbol no esté excesivamente empapada de agua.