jueves, 29 de enero de 2009

El trasplante del bonsai

TRASPLANTE (UE-KAE)

La operación de trasplante es vital para un árbol que vive en un tiesto. Con el paso del tiempo la tierra que contiene se va degradando por la acción del agua, los abonos y la presión de las raíces, convirtiéndose en una pasta que impide la circulación del aire y retiene la humedad, lo que ahoga las raíces y acaba produciendo la muerte del árbol.
Esta es la principal causa de pérdida de un bonsái. Con cada trasplante lo que obtenemos es una vigorización del árbol, por tanto, si queremos cultivar un árbol joven para disponer de elementos para podar y formarlo, haremos trasplantes cada 1 o 2 años, utilizando una tierra de grano grueso. Si tenemos un árbol ya formado que necesita sólo mantenimiento, tardaremos más a trasplantar, cada 3 a 4 años, y utilizaremos tierra de grano fino.

Generalmente se presta mucha atención a la parte que vemos del bonsái, el tronco, las ramas, la copa ... pero no debemos olvidar que una parte también muy importante nos es invisible, y si no le proporcionamos los cuidados necesarios nos quedaremos sin bonsái.

ÉPOCA DE PODA DEL BONSAI

El momento óptimo para trasplantar es cuando el árbol está a punto de iniciar la brotación después del período de letargo invernal. También podemos hacerlo tras la pérdida de las hojas.

TÉCNICA DE PODA DEL BONSAI


Sacaremos el árbol del test y observaremos el tipo de suelo. Si se trata de un sustrato de tipo granulado y el cepelló está demasiado húmedo nos será bastante difícil la operación, habrá que dejar esto secar para evitar dañar las raíces, de esta manera la tierra se desprenderá con mayor facilidad. Si el sustrato es muy arcilloso lo dejaremos sumergido en agua 24 horas para reblanir-y poder desprenderlo a base de lavados de agua a chorro.

Es muy importante eliminar la tierra vieja del centro del cepelló, ya que generalmente usaremos otro tipo de sustrato y las raíces en su crecimiento encontrarán dos medios diferentes, con diferentes drenajes y retenciones de humedad, y les será muy difícil vivir con esta diversidad de condiciones. Para nosotros también será difícil decidir la necesidad o no de riego. Si el sustrato que utilizaron es del mismo tipo que el existente y lo que hay no está muy degradado podemos sacar tan sólo un tercio de todo el cepelló, la parte superior, inferior y lateral. Para esta operación nos ayudaremos de un desarrollador de raíces e incluso de palillos de bambú afilados. Peinar las raíces, haciéndolo en dirección del tronco hacia fuera. Una vez peinado las raíces, procuraremos equilibrarlo en su crecimiento, podant más las más gruesas y menos las finas, tal como haríamos con la poda de ramas. Aprovecharemos este momento para eliminar raíces muertas o dañadas y corregir la dirección de las mal orientadas.

Eliminaremos las raíces que crezcan del fondo hacia abajo, favoreciendo las que lo hagan lateralmente. Este es un momento muy importante para la formación del NEBARI, ya que sólo tenemos ocasión de hacerlo cada varios años. Durante esta operación hemos de evitar que se nos secan las raíces en contacto con el aire, por lo que las podemos ir pulverizando con agua. Otra medida importante es tener preparados con anterioridad el sustrato y el test que utilizaremos. Ya que con cada trasplante recortamos las raíces, podemos utilizar siempre el mismo test, o incluso un inferior si no es que estamos cultivando un árbol que queremos que crezca, al que pondremos en una maceta más grande, incluso sin cortar raíces. Prepararemos el tiesto situando unas rejillas sobre los agujeros de drenaje. Esto es para evitar perder la tierra por estos agujeros a la vez que seguimos teniendo un drenaje adecuado. Además prepararemos unos alambres pasando por los mismos agujero, a no ser que el test ya tenga que nos permitirán fijar el árbol al test y que facilitarán su arraigo evitando movimientos que podrían romper las raíces nuevas frágiles. Al fondo del tiesto pondremos una capa de drenaje constituida por grano grueso de grava volcánica o de la misma mezcla. Después haremos una colina con el sustrato ya preparado, colocaremos el árbol sobre la colina, con unos ligeros movimientos procuraremos que la tierra quede bien en contacto con las raíces. Elegiremos muy bien la posición de plantado ya que una vez hecha la operación no volveremos a hacerlo al menos en dos años. Ataremos el árbol con los alambres que habíamos preparado y acabaremos de llenar de tierra.



Tendremos que bajar la tierra introduciendo con un palillo de bambú afilado, además de evitar que queden bolsas de aire entre las raíces, si no lo femquan reqguem bajará la tierra el nivel nos quedaremos con las raíces al aire. Una vez terminada la operación de trasplante debemos regar bien con una regadera de agujeros hasta hasta que vemos salir agua clara por los agujeros de drenaje. Colocaremos el árbol en un lugar resguardado durante un par de semanas antes de situarlo en su emplazamiento definitivo. Nos daremos cuenta de que la tierra tarda en secarse, ya que no habrá evaporación por las hojas ni absorción por las raíces. A medida que el árbol regenere sus raíces y empiece a brotar sus necesidades hídricas irán en aumento.



OBSERVACIONES


La estructura de una raíz es anular, diferente a la de una rama, por eso la herramienta adecuada para podar es también diferente, se llama NEKIRI (podadora de raíz), hay en diferentes tamaños , 180 y 210 mm, dependiendo del grosor de la raíz a cortar. Cuando se trata de raíces pequeñas podemos utilizar una tijera de poda gruesa (Sente BASAMI). Procuraremos no utilizar la misma herramienta de podar ramas, ya que al podar raíces podemos encontrar alguna piedra que estropee el corte.

HERRAMIENTAS Y MATERIALES


KUMADE (desarrollar de raíces)

NEKIRI (podadora de raíces)

BASAMI (tijera de poda gruesa)

SEDA Cubilete (pala cónica)

HARIGANEKIRI (talla alambres)

YATTOKO (atenaza de Jin)
Jōro (regadera de agujeros finos)