sábado, 23 de enero de 2010

La heladas en las plantas

En las comunidades mediterráneas el principal factor que normalmente consideramos como limitador en el crecimiento de las plantas es la falta de agua en verano. Pero en las zonas norte y este de la cuenca mediterránea peninsular debemos tener muy presente también los efectos de las bajas temperaturas en los meses fríos, y sobre todo aquellas heladas a finales de otoño o inicio de la primavera, cuando las plantas son mucho más sensibles a las fuertes bajadas de temperaturas.


La resistencia de las plantas al frío responde en parte la especie cultivada y también a su grado de adaptación, pero existen niveles muy diferentes de sensibilidad y de tolerancia en función de su estado fenológico. Se puede considerar temperaturas bajas aquellas que son inferiores a las que permiten la actividad normal de la planta. Por convenio hablamos de helada cuando la temperatura es inferior a 0 ° C a un metro y medio de altura, aunque este punto de vista no es muy cierto para las plantas de origen tropical o subtropical que sufren los efectos perjudiciales antes de llegar a esta temperatura. Según la presencia o no de hielo tenemos un tipo de helada u otro, llamada blanca o negra. Todo depende de las condiciones de humedad ambiental cuando la temperatura del punto de rocío es inferior a los 0 º C. Según las causas que originan la helada también podemos clasificarlas en tres tipos, por advección o invasión de aire frío, por radiación terrestre, o por evaporación, y aunque en un momento determinado lo más probable es que predomine una causa por encima de las demás, en el transcurso de una noche de helada, puede haber una causa inicial y otra distinta al final. A medida que las temperaturas bajan se producen en las plantas una serie de alteraciones: inicialmente un debilitamiento de la actividad funcional, después el desplazamiento de los equilibrios biológicos, y finalmente la muerte celular y la destrucción de los tejidos y los órganos vegetales. Si la congelación es lenta los daños provocados en los primeros estadios son reversibles siempre que la congelación no continúe mucho tiempo. En cambio, si el descenso de las temperaturas es muy acusado en poco tiempo los daños producidos son irreparables.


En el Jardín algunos daños se manifiestan en forma de quemaduras o zonas sin color en las hojas debido a la falta de absorción de agua o por la acción del frío a las raíces superficiales descubiertas. Los troncos también se manifiestan daños superficiales cuando aún no se han podido adaptar al frío con las heladas de final de otoño, o estructurales, que es cuando se observan profundas grietas verticales. Las hojas y los brotes tiernos son los más expuestos a la acción del frío y pueden ennegrecer-en pocas horas, los brotes tiernos quemados son de color marrón, las hojas más expuestas pueden presentar los márgenes quemados, textura de corcho o arrugarse se .


Afortunadamente, los efectos de las bajas temperaturas no tienen porqué ser perjudiciales para todas las plantas. Los hay que necesitan el frío para inducir con garantías su floración acumulando horas-frío, y también hay especies que necesitan la vernalització de sus semillas para germinar posteriormente. No todo es malo, es muy importante recordar que las plantas crean sus propios mecanismos de resistencia al frío mediante la concentración de zumos que hacen bajar, de esta manera, el punto de congelación del agua dentro de la planta, y también mediante cambios fisiológicos celulares con las descargas progresivas de las temperaturas, lo que da lugar al fenómeno que se coñeéis como endurecimiento. El hombre conoce los mecanismos de defensa de las propias plantas, los daños producidos en función del tipo y de la duración de las heladas y sus efectos beneficiosos, aunque ha de ayudar a aquellas plantas más sensibles a resistir el frío. Por eso debemos tomar medidas preventivas para no dejarse nos sorprendió en los momentos más delicados. Por lo tanto, tenemos que planificar las plantaciones en función de las zonas de potencial riesgo de helada, y principalmente, estar atentos a las previsiones meteorológicas, o utilizar mulch de hojarasca seca alrededor del cuello, protegerlas del viento, cubrirlas con mantas térmicas por la tarde y sacar en el mañana, y regarla con precaución.