domingo, 5 de abril de 2009

Las gramineas en jardinería

La familia de las gramíneas (Poaceae o Graminae) es una de las familias más grandes de plantas vasculares. Ha sufrido un cierto rechazo dentro de la historia de la jardinería, a excepción de su uso para la formación de céspedes. La familia cuenta con unas 7.500 especies, la mayoría herbáceas y cespitoses, tanto anuales como perennes, distribuidas por todas las regiones del mundo, aunque son más importantes en las regiones templadas y frías.
Un porcentaje bajo de especies son leñosas, entre las que destacamos el grupo de los bambúes distribuido por los trópicos y por las zonas templadas-cálidas. Las cañas se emplean para la construcción. Pero la principal importancia de las gramíneas es el uso que se hace del grano (cereales) como alimento básico para el hombre y para los animales.

Sin embargo, no podemos olvidar la caña que nos da el azúcar (Saccharum), ni las gramíneas que tienen la utilidad de fijar las dunas (Spartina o Ammophila), ni tampoco muchas especies cespitoses aprovechadas para la creación de céspedes.
Un parterre de gramineas es un proyecto con finalidades paisajísticas y divulgativas. Incluye un buen número de especies de valor ornamental junto con otras no tan atractivas pero sí de interés científico o educativo. Diversas especies mediterráneas o muy próximas al clima mediterráneo se mezclan formando un mosaico de diversos colores, formas y penachos.
En las grandes motas de carrizo (Ampelodesmos mauritanicus), gramínea frecuente el Garraf, se unirán otras especies de gran y mediano tamaño. Todo rodeado las anteriores, el visitante puede ver el elegante Stipa tenuissima (procedente del continente americano), la azulada Festuca glauca (originarias del litoral catalán) o nuestro bien familiar laston (Brachypodium retusum). Para completar la colección se pueden cultivar más especies ibéricas y de las Islas Baleares, y especies de otras regiones del mundo (Ucrania, Australia y Sudáfrica).
El cuidado del parterre será intensivo al principio pero a medida que vayan madurando las plantas, al ser perennes y cespitoses, el efecto tapizante facilitará su bajo mantenimiento.