domingo, 5 de abril de 2009

Plantas hortícolas. El cultivo de la patata

¿Por qué una solanáceas originaria de los altiplanos de los Andes ha llegado a tener tanta importancia? ¿Qué le debemos, en la patata?

Una imagen de uno de los cuentos de Jesús Moncada sirve para ilustrar esto. El basurero de Mequinenza, cuando recoge la basura cada madrugada, conoce la prosperidad de sus vecinos por el grosor de la cáscara de las patatas que cada casa lanza a la basura. Una cáscara más gruesa es signo inequívoco de prosperidad.

Es bien conocida la historia de esta planta y de su éxito. Muchos países han intentado hacer en su el protagonismo en su expansión agrícola. De las numerosas fantasías que se cuentan, la que me parece más atractiva es la de los ingleses, que atribuyen la llegada del tubérculo en el naufragio de algunos barcos de la Armada Invencible. Había descubierto la Marina española que la elevada proporción de vitamina C de las patatas prevenía el escorbuto, si se alimentaba las tripulaciones con este tubérculo?

A ciencia cierta sólo sabemos que la primera descripción del tubérculo la debemos a Pedro de Cieza a mediados del s. xvi, sólo algunas décadas antes que zarpan la Armada. La que debía ser causa de guerras y muerte había llevado la semilla que impulsaría el éxito demográfico de la Gran Bretaña. En la Irlanda del siglo xviii, la principal producción agrícola eran los cereales. Un país con suelos ácidos, infecunds, donde se había limitado la medida mínima de una finca a la superficie necesaria para alimentar de caseros y dar una escasa renta a los propietarios. El hambre de los campesinos de Irlanda les llevó a descubrir que, con una pequeña parcela dedicada a las patatas, se podría sobrevivir todo el año, y además, podían venderse una pequeña parte de la cosecha de cereales. Poco a poco los propietarios fueron segmentando las fincas hasta el extremo de que, antiguamente vivía una familia de caseros, acabaron por tener otras cuatro. En pocos años la población total del país se multiplica proporcionalmente. Un proceso similar se dio en la Europa central.


A mediados del siglo xix, la rápida expansión de una podredumbre provocada por un hongo dejó todo el continente sin cosecha de patatas. En pocos años el hambre empujó a miles de familias a buscar la supervivencia fuera de su país y se inicia la famosa migración masiva a las Américas. Tres siglos más tarde el continente americano canjear un simple tubérculo por millones de europeos, la llegada de los cuales cambió el curso de la historia. Pero la expansión del cultivo continuó y la llegada del tubérculo en el Himalaya, a mediados del s. xx, significó duplicar la población humana de países como Nepal. Hoy se cultiva en todo el mundo y la alimentación de un número creciente de personas depende cada día de ella. El cultivo de la patata se extiende por el África subsahariana y por el SE de Asia, de manera que se ha convertido en un símbolo muy claro de la subiendo globalización. Estamos libres, pero, de nuevas plagas que nos puedan llevar a un desastre como el de Europa central a mediados del s. xix? Conviene mucho esforzarnos en nuevas investigaciones que contribuyan a disminuir el riesgo evidente de plagas a la nueva escala planetaria.