martes, 20 de octubre de 2009

Jardín Sostenible

No hay necesidad de sacrificar belleza para ahorrar recursos

La capacidad física del Medio Ambiente impone límites a muchas actividades humanas y esto implica la reducción del consumo de recursos.

Los elementos que los conforman pueden replantearse y planificar de nuevo teniendo en cuenta las restricciones medioambientales. De este proceso se llama naturalización.

Los espacios naturalizados son más acogedores y su grado de sostenibilidad es muy elevado, ya que se parte del principio de que la naturaleza tiene que jugar a favor de su conservación.

La sostenibilidad contempla todo el ciclo de la jardinería: la plantación, el mantenimiento y, finalmente, el reciclaje de los residuos vegetales para hacer nuevos nutrientes para la tierra. Los espacios ajardinados que se remodelan o los de nueva construcción se pueden adecuarse siempre a estos criterios de racionalidad.

Para poder disfrutar de unos espacios verdes sostenibles, es importante que su ajardinamiento no se aleje demasiado del ecosistema natural donde están integrados.

Ajustarse a las características del clima mediterráneo o continental, seleccionar las especies vegetales más adecuadas para este clima, el ahorro de agua, el control integrado de plagas, favorecer la presencia de la pequeña fauna que habita en el verde del entorno inmediato del jardín o el aprovechamiento de la materia orgánica que genera este entramado verde mediante el compostaje son medidas incluidas dentro de un planteamiento global ajustado a los criterios de sostenibilidad. En este sentido, la incorporación en el jardín de huertos, compostadores, comederos y cajas nido de fauna silvestre resultan ideas muy interesantes a tener en cuenta.

La jardinería inteligente crea entornos de naturaleza dentro del entorno urbano o periurbano y permite que podamos disfrutar de sus beneficios.