sábado, 31 de enero de 2009

Como compostar

La ubicación del compostador es clave para su buen funcionamiento.

El compostador de jardín siempre debe estar en contacto directo con la tierra para que los microorganismos de la naturaleza entren en contacto con los restos que se depositan en su interior y para permitir el drenaje del agua sobrante de los vegetales.

Hay que tener presente que los restos de cocina contienen un 70% de agua. Una parte de esta la absorben las hojas secas que hay que añadir, pero el resto se filtra en el suelo muy lentamente.

En los casos en que se quiera situar un compostador de jardín sobre pavimento, hay que levantar parte del pavimento, de manera que, como mínimo, el 50% de la superficie de la base del compostador esté en contacto directo con la tierra. También se puede colocar el compostador sobre un trozo elevado con tierra para que si rezuma no ensucie el patio.

Hay que procurar que el compostador no reciba demasiada insolación para evitar tenerlo que regar. Si se pone a la sombra, mucho mejor. Se necesita entre 50 cm y 1 m de espacio por los lados para poder extraer el compost maduro con comodidad.


La compostera o compostador

Evidentemente que se puede hacer compostaje fuera de un compostador, como se ha hecho toda la vida en los estercoleros, pero lo más común es no disponer de tanto terreno como necesitan algunos sistemas de compostaje, como las pilas esparcidas.


En un compostador, el composto estará mucho más resguardado de las inclemencias del tiempo (sol, lluvia, viento) y no se ressecarà ni se humedecerá demasiado, por lo tanto, no será necesario prestarle una atención ni dedicación especiales y, por todo ello , el proceso será 3 ó 4 veces más rápido. Además, no deberá derrochar agua para regar cuando esté seco y visualmente no causará ningún impacto a los miembros de la familia más primmirats, que no quieren ver tantos organismos en actividad constante.


Por otro lado, el compostador puede instalarse en cualquier lugar, sin que pueda molestar a los vecinos. El proceso de descomposición de los restos vegetales dentro de un compostador desprende un olor característico y agradable que podemos percibir cuando abrimos el compostador para aportar nuevos restos o remover. Recuerda el olor que hace el bosque húmedo. Esto es debido a las características técnicas de los compostadores de calidad ya que los millones de organismos que se alimentan de los restos que se depositan en el compostador no permiten que pase mucho tiempo antes de transformarse en compost. Si se mezclan los restos de vez en cuando (una vez por semana), no aparecerán insectos molestos, como un exceso de mosquetes de la fruta.



De todos modos, estos organismos también ayudarán a hacer el compostaje y, en todo caso, su presencia siempre estará limitada al interior del compostador. En caso de que aparezcan hormigas, esto indicará que han tenido semanas para construir el nido porque no se ha revuelto suficiente. La solución será remover bien los restos. Las babosas u otros organismos, que antes se comían las plantas, ahora las dejarán de lado para ir hacia el compostador; por tanto, servirán para comerse los restos vegetales y no las flores del jardín. Los animales, como perros, gatos o ratones, no pueden entrar en el compostador, ya que se trata de un recipiente cerrado diseñado para evitar que se puedan introducir. Sin embargo, instalarse bien a nivel de la superficie, sin dejar rendijas.



¿Qué se necesita para hacer compost en casa?
Para hacer compost sólo hace falta:
• Un compostador de plástico reciclado y reciclabe.
• Un aireador de compost.
• Unas tijeras de podar para cortar las ramas pequeñas que se vierten como material estructurante.
• Una pala para extraer el compost maduro.
• De forma opcional, hay un montón de complementos a las diferentes secciones de la tienda, a la izquierda de esta pantalla.
Los más aconsejables son:
• Una biotrituradora, si cuando s'esporga nos encontramos con ramas gruesas que no se pueden cortar con tijeras.
• Una criba para separar los restos más gruesas del compost más fino

El autocompostaje

Las plantas de compostaje cumplen una función importante en las grandes ciudades, donde se han de tratar miles de toneladas de restos orgánicos (vegetales o no). La poda del arbolado público no se puede compostar en las casas de los ciudadanos y, por tanto, requiere un tratamiento a gran escala. De esta manera, el compost resultante puede utilizarse después en los parques y jardines de las mismas ciudades. Pero hay que aclarar que, siempre que se pueda, la mejor opción es el autocompostaje.

El compostaje que hacemos en nuestra casa tiene una serie de ventajas: Los restos de poda no ensucian las calles porque se reciclan dentro del mismo jardín No se ocupan ni se desbordan los contenedores de orgánica o rechazo con restos de jardín No es necesario recoger, transportar, ni tratar miles de toneladas de restos vegetales voluminosas ni restos de cocina. Se evita el tránsito de camiones, polución, atascos de tráfico, etc.

El autocompostaje no necesita energía para funcionar, ni tiene gastos de mantenimiento. Se evita el impacto sobre el territorio que tienen las grandes instalaciones de tratamiento de residuos. Mejora la educación ambiental y el porcentaje de recuperación de otros tipos de residuos. Resulta cómodo no tener que tirar los restos fuera de casa y no tener que comprar bolsas. Simplifica la recogida selectiva en la cocina. Auto-abastece de compost de calidad y no se deben comprar ni cargar sacos de tierra.

Compostaje en el jardín, los deshechos

Los desechos orgánicos

"La materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma"

Hay que tener en cuenta que esta materia orgánica también puede ser una de las principales causas de contaminación, si la transformación es incorrecta. No debe verse como un residuo, sino como un recurso muy valioso. No se puede pedir imposibles a la tierra si se rompe el ciclo de la vida. Deben devolverse a la tierra, debidamente transformados en humus, los restos de poda, de cosechas o de vegetales en general, que actualmente van a parar a los vertederos o incineradoras. Abono natural para evitar el uso de productos químicos.
El compostaje es una manera de reciclar que se convierte en una actividad lúdica estrechamente vinculada a la jardinería y se ha demostrado que las personas que deciden autocompostar no dejan de hacerlo nunca por muchos motivos. El abono que se obtiene del proceso de compostaje permite que se reduzca el uso de fertilizantes químicos, que no sólo contaminan los acuíferos por un exceso de nitratos, sino que también contaminan durante el proceso de producción, embalaje y transporte. Cuando se hace compost en casa se consigue la autosuficiencia en nutrientes para el huerto o el jardín. La tranquilidad que da saber que no hay productos químicos en la tierra hace que se pueda disfrutar de ella sin peligro para niños ni adultos.
El compost es un abono muy completo que aporta los minerales necesarios para las plantas. Los principales macronutrientes que aporta son el nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K), pero también aporta micronutrientes y mejora la estructura del suelo así como la capacidad de retención de agua. Por ser un producto totalmente natural, se puede aplicar a cualquier planta, ya sea de interior od'exterior, de jardín, huerto, frutales, macetas, jardineras, parterres, césped, etc. Es un producto universal y estamos seguros que la planta a la que se aplica lo agradecerá.

El compostaje en el jardín

El ciclo de la vida
La naturaleza nos muestra el ciclo de la vida; año tras año, restaura su crecimiento, como por ejemplo: cuando el bosque en otoño, las hojas de los árboles caen al suelo, junto con trozos de ramas, excrementos de animales o hierbas, pasan a una fase de descomposición, en la que intervienen muchos elementos que cooperan en este proceso, como el sol, el agua, el calor, el frío y diferentes especies vivas (larvas, gusanos, caracoles, hongos, multitud de 'insectos ...), que lo transforman todo en humus, esa tierra de color oscuro, con un olor característico de tierra buena y una textura esponjosa. Así pues, el humus contribuye a la continuidad del ciclo de la vida alimentando las especies vegetales que, a su vez, alimentarán a las especies animales.

Caja nido especial para murciélagos

Esta caja ha sido la más utilizada por los conservacionistas. El diseño es especialmente indicado para colocarla en bosques. Tiene una entrada inferior fácil de detectar por los murciélagos que remontan los troncos de los árboles en busca de un refugio diurno.


El frontal tiene otra apertura para facilitar la salida. Base de 16 cm y altura de 36 cm Peso: 4,3 kg.

Caja nido universal para murciélagos

Los murciélagos son animales benignos y de gran interés por su capacidad de control de los mosquitos y otros pequeños insectos nocturnos.
Este modelo es la caja estandar para murciélagos. Se puede colocar en la pared de edificios, en árboles o en muros. Base de 14 cm de diámetro y 33 cm de altura; Peso: 3,8 kg. Frontal intercambiable con el nido de páridos 2M.

Caja nido refugio para murciélagos


El diseño de esta caja es ideal para colocarla en fachadas de edificios. Puede ser utilizada por murciélagos coloniales tanto para la cría como para refugio invernal. El frontal decorado le confiere un mayor valor estético y ayuda a popularizar el objetivo conservacionista de la colocación de cajas para murciélagos.


Base de 9 × 35 cm y altura de 60 cm. Peso: 15 kg.

Cajas nido para vencejos

Los edificios modernos raramente ofrecen lugares aptos para la nidificación de los vencejos y consecuentemente se ha empobrecido la riqueza natural de las áreas urbanas. Con esta caja podemos dar una nueva opción a los vencejos porque es específica para ellos.



Es una caja rectangular de color gris, de 14 × 14 × 34 cm, para colocar bajo un alero. Peso: 3,3 kg.

Cajas nido para gorriones


El diseño de esta caja la hace ideal para colocar en fachadas de edificios tanto de manera integrada como adosada a la superficie. Se puede colocar individualmente o en grupos de 2 o 3 para estimular la formación de colonias.


Base de 43 × 30 cm y altura de 24,5 cm. Peso: 15 kg.

Cajas nido para avión común

El avión común (Delichon urbicum) hace el nido bajo aleros de casas en zonas rurales y urbanas. Normalmente crean pequeñas colonias. La colocación de estos nidos artificiales puede favorecer la creación de una nueva colonia, especialmente si cerca del lugar hay alguna. Con estas cajas también podemos conseguir poder desplazar una colonia amenazada o que se tenga que mover de lugar por causas mayores.


Consta de dos cazoletas adosadas a una madera de conglomerado en forma de L para colocar bajo los aleros de la casa. Medidas: 11 × 46 × 14 cm, Peso: 2,4 kg.

Cajas nido para golondrinas

Las golondrinas vulgares (Hirundo rustica) son pájaros muy comunes en las zonas rurales. Para hacer el nido requieren barro, a veces escasea por la creciente urbanización de los pueblos y, a veces por las prolongadas sequías primaverales. Colocando este nido damos la oportunidad de que las golondrinas sigan ocupando porches y antiguos pajares.


Es una cazoleta abierta por arriba para colocar en porches, garajes, pajares, con acceso permanente desde el exterior. Medidas: 11 × 25 × 14 cm Peso: 0,8 kg


Cajas nido para colgar

El diseño de esta caja permite colgarla de una rama gracias al gancho de acero que lleva incorporado. De esta manera la caja está a salvo de los gatos y otros posibles depredadores. Especialmente indicada para jardines y árboles frutales de porte medio y bajo y con muchas ramas. Esta caja ha sido reconocida como la más recomendable por el "National Nest Box Week" de Inglaterra. Diámetro del agujero de entrada: 26 o 32 mm, diámetro del interior de la caja: 12 cm, se cuelga con un gancho en ramas Peso: 3,7 kg.

jueves, 29 de enero de 2009

Sustratos para bonsai

Las tierras que utilizamos para bonsái (Akadama, Kanuma, Kiryuzuna, Terrabonsai) son granuladas, lo que permite el paso del aire, vital para el crecimiento de la raíz.
Todo tipo de sustrato supone una pequeña parte de polvo que hemos de eliminar o de lo contrario nos taponarà el drenaje ya desde el primer momento. Para ello nos serviremos de un cedazo con luz de 1 mm.

Estas tierras además tienen gran capacidad de absorción de agua y nutrientes, y en el caso de las japonesas están esterilizadas con la que no tendremos problemas de hongos, bacterias o plagas, ni semillas de malas hierbas.
La Akadama es en grano normal o en grano grueso. Las tierras japonesas están en bolsas de 2 l. o en sacos de 15.-18. l. Terrabonsai es en bolsas de 1.5 l. Podemos mezclar estas tierras con grava volcánica en diferentes proporciones. La función de la grava volcánica es mayoritariamente de drenaje.
Con esto podemos ganar más tiempo hasta el próximo trasplante, ya que no se degrada, y seguirá permitiendo el paso del aire y el agua a través de un sustrato bastante gastado, aunque tendremos que estar más pendientes del riego ya que drena mucho más.

Alambrado del bonsai

La colocación de alambres sirve para moldear las ramas, orientarlas para que puedan recibir bien la luz solar y para hacer curvas allí donde interesen estéticamente. En algunos casos también podemos poner alambres al tronco aunque obtendremos resultados más naturales mediante la poda. Como toda técnica de bonsái, la colocación de alambres sólo debe hacerse en árboles sanos. Antes de empezar a poner-lo tenemos que estudiar la forma final del árbol, para evitar alambres o para sacar de inútiles, lo cual es muy estresante para la planta.


ÉPOCA
El momento óptimo para colocar el alambre es a principios de primavera, cuando el árbol está a punto de brotar. Tendremos que estar pendientes de sacarlo en el momento que sea necesario, que varía mucho en función de la vigorosidad del árbol. El árbol crecerá y con el tiempo podría llegar a tragar el alambre, haciendo un efecto muy poco deseado. Cuando notamos que empieza a marcar la corteza, será el momento de sacarlo, descargolar o cortar espiras por espiras. Si después de sacar el alambre, observamos que la rama no ha quedado en la posición deseada, tendremos que repetir la operación.
También podemos colocar después de la cauguda de la hoja, momento en el que podemos apreciar bien la ramificación para corregir la dirección de las ramas. Asimismo, podemos hacerlo en cualquier momento sobre ramas nuevas, pero tendremos que tener la precaución de sacarlo en quince días.


TÉCNICA
El alambre se coloca envolviendo a la rama en espiral, con espiras en ángulo de 45 grados. Si lo ponemos muy apretado danyarems la corteza y si queda flojo no podremos doblar. Con la práctica se adquiere el punto justo. Con la mano derecha iremos guiando el alambre mientras la vamos fijando en la rama sosteniendo cada vuelta con la izquierda. Procuraremos no pisar hojas o brotes con el alambre, así como las heridas.

Si queremos doblar una rama en una dirección (derecha, izquierda, arriba, abajo) tendremos que enrollar el alambre en este sentido. Nunca debemos cruzar los alambres. Si colocamos en diversas ramas, el orden será primero las más gruesas, y después las más finas eligiendo el diámetro adecuado a la rama que deseamos poner el alambre. La longitud del alambre que necesitaremos será aproximadamente un tercio más largo de la medida de la rama. Si tenemos que poner alambre en un tronco, fijaremos el alambre a tierra. Generalmente con alambres en dos ramas opuestas a diferentes niveles con el mismo alambre. Estas dos ramas no deben estar en el mismo nivel del árbol, ya que al movernos una desplaçariem la otra si el alambre no está bien fijado, para ello debería dar al menos una vuelta al tronco. Empezaremos fijando el alambre a una de las ramas con una vuelta. Con un extremo del alambre fijaremos un tramo del tronco y hasta el final de la otra rama. Retomaremos el primer extremo fijamos la rama con la que habíamos empezado.
Podemos poner un segundo alambre si con el primero no es suficiente para doblar la rama. Cuando se doble la rama debemos tener la precaución de hacerlo por donde el alambre sujete la parte exterior de la curva, si no se romperá la rama en este punto. Tendremos que separar el alambre cuando notamos que el engrosamiento de la rama hace que el alambre empiece a marcar la corteza.
El objetivo del alambre es modelar, así que si al quitar el alambre la rama no queda en la posición que queremos, tendremos que volver a poner su. Esto es sólo la técnica básica, el hecho de poner flferro es una de las técnicas más complejas dentro de la formación de los bonsáis.

OBSERVACIONES

Para cortar el alambre hay dos tipos de tenazas, una grande para sacarlo del árbol, con un diseño especial del corte para cortar sin dañar la corteza y la otra con forma de tijera de mano ir cortando los sobrantes de alambres a medida que trabajamos. Para sacar un alambre grueso o clavado en la corteza nos podemos ayudar con unas tenazas más grandes (como las utilizadas para crear Jin). El alambre que utilizamos en bonsái, puede ser de cobre recocido (preferible para coníferas por su rigidez y dureza), o de aluminio anodizado de color cobre (adecuado para caducifolios de corteza fina por la facilidad y suavidad en su manejo) . El color cobre es para que pase más desapercibido sobre el color de la corteza. Existen disponibles a partir de 1mm. con aumentos de diámetro de 0.5 mm. hasta los 5 mm., en bobinas de 100 gr., 500 gr. y 1 kg, para los diversos espesores de rama.


HERRAMIENTAS Y MATERIALES

Hariganekiri (tenazas)

Yattoko (atenaza para sacar alambre, atenaza de Jin)

Arumi sen (alambre de aluminio)

Do sen (alambre de cobre)


El trasplante del bonsai

TRASPLANTE (UE-KAE)

La operación de trasplante es vital para un árbol que vive en un tiesto. Con el paso del tiempo la tierra que contiene se va degradando por la acción del agua, los abonos y la presión de las raíces, convirtiéndose en una pasta que impide la circulación del aire y retiene la humedad, lo que ahoga las raíces y acaba produciendo la muerte del árbol.
Esta es la principal causa de pérdida de un bonsái. Con cada trasplante lo que obtenemos es una vigorización del árbol, por tanto, si queremos cultivar un árbol joven para disponer de elementos para podar y formarlo, haremos trasplantes cada 1 o 2 años, utilizando una tierra de grano grueso. Si tenemos un árbol ya formado que necesita sólo mantenimiento, tardaremos más a trasplantar, cada 3 a 4 años, y utilizaremos tierra de grano fino.

Generalmente se presta mucha atención a la parte que vemos del bonsái, el tronco, las ramas, la copa ... pero no debemos olvidar que una parte también muy importante nos es invisible, y si no le proporcionamos los cuidados necesarios nos quedaremos sin bonsái.

ÉPOCA DE PODA DEL BONSAI

El momento óptimo para trasplantar es cuando el árbol está a punto de iniciar la brotación después del período de letargo invernal. También podemos hacerlo tras la pérdida de las hojas.

TÉCNICA DE PODA DEL BONSAI


Sacaremos el árbol del test y observaremos el tipo de suelo. Si se trata de un sustrato de tipo granulado y el cepelló está demasiado húmedo nos será bastante difícil la operación, habrá que dejar esto secar para evitar dañar las raíces, de esta manera la tierra se desprenderá con mayor facilidad. Si el sustrato es muy arcilloso lo dejaremos sumergido en agua 24 horas para reblanir-y poder desprenderlo a base de lavados de agua a chorro.

Es muy importante eliminar la tierra vieja del centro del cepelló, ya que generalmente usaremos otro tipo de sustrato y las raíces en su crecimiento encontrarán dos medios diferentes, con diferentes drenajes y retenciones de humedad, y les será muy difícil vivir con esta diversidad de condiciones. Para nosotros también será difícil decidir la necesidad o no de riego. Si el sustrato que utilizaron es del mismo tipo que el existente y lo que hay no está muy degradado podemos sacar tan sólo un tercio de todo el cepelló, la parte superior, inferior y lateral. Para esta operación nos ayudaremos de un desarrollador de raíces e incluso de palillos de bambú afilados. Peinar las raíces, haciéndolo en dirección del tronco hacia fuera. Una vez peinado las raíces, procuraremos equilibrarlo en su crecimiento, podant más las más gruesas y menos las finas, tal como haríamos con la poda de ramas. Aprovecharemos este momento para eliminar raíces muertas o dañadas y corregir la dirección de las mal orientadas.

Eliminaremos las raíces que crezcan del fondo hacia abajo, favoreciendo las que lo hagan lateralmente. Este es un momento muy importante para la formación del NEBARI, ya que sólo tenemos ocasión de hacerlo cada varios años. Durante esta operación hemos de evitar que se nos secan las raíces en contacto con el aire, por lo que las podemos ir pulverizando con agua. Otra medida importante es tener preparados con anterioridad el sustrato y el test que utilizaremos. Ya que con cada trasplante recortamos las raíces, podemos utilizar siempre el mismo test, o incluso un inferior si no es que estamos cultivando un árbol que queremos que crezca, al que pondremos en una maceta más grande, incluso sin cortar raíces. Prepararemos el tiesto situando unas rejillas sobre los agujeros de drenaje. Esto es para evitar perder la tierra por estos agujeros a la vez que seguimos teniendo un drenaje adecuado. Además prepararemos unos alambres pasando por los mismos agujero, a no ser que el test ya tenga que nos permitirán fijar el árbol al test y que facilitarán su arraigo evitando movimientos que podrían romper las raíces nuevas frágiles. Al fondo del tiesto pondremos una capa de drenaje constituida por grano grueso de grava volcánica o de la misma mezcla. Después haremos una colina con el sustrato ya preparado, colocaremos el árbol sobre la colina, con unos ligeros movimientos procuraremos que la tierra quede bien en contacto con las raíces. Elegiremos muy bien la posición de plantado ya que una vez hecha la operación no volveremos a hacerlo al menos en dos años. Ataremos el árbol con los alambres que habíamos preparado y acabaremos de llenar de tierra.



Tendremos que bajar la tierra introduciendo con un palillo de bambú afilado, además de evitar que queden bolsas de aire entre las raíces, si no lo femquan reqguem bajará la tierra el nivel nos quedaremos con las raíces al aire. Una vez terminada la operación de trasplante debemos regar bien con una regadera de agujeros hasta hasta que vemos salir agua clara por los agujeros de drenaje. Colocaremos el árbol en un lugar resguardado durante un par de semanas antes de situarlo en su emplazamiento definitivo. Nos daremos cuenta de que la tierra tarda en secarse, ya que no habrá evaporación por las hojas ni absorción por las raíces. A medida que el árbol regenere sus raíces y empiece a brotar sus necesidades hídricas irán en aumento.



OBSERVACIONES


La estructura de una raíz es anular, diferente a la de una rama, por eso la herramienta adecuada para podar es también diferente, se llama NEKIRI (podadora de raíz), hay en diferentes tamaños , 180 y 210 mm, dependiendo del grosor de la raíz a cortar. Cuando se trata de raíces pequeñas podemos utilizar una tijera de poda gruesa (Sente BASAMI). Procuraremos no utilizar la misma herramienta de podar ramas, ya que al podar raíces podemos encontrar alguna piedra que estropee el corte.

HERRAMIENTAS Y MATERIALES


KUMADE (desarrollar de raíces)

NEKIRI (podadora de raíces)

BASAMI (tijera de poda gruesa)

SEDA Cubilete (pala cónica)

HARIGANEKIRI (talla alambres)

YATTOKO (atenaza de Jin)
Jōro (regadera de agujeros finos)