sábado, 13 de noviembre de 2010

Estanques en el jardín

Nada puede transformar tanto un jardín, como una fuente de agua. Ya se trate de una espectacular cascada o un estanque de aguas tranquilas, contar con un jardín acuático es hacer magia, proporciona un punto focal y calma el alma.


El agua en movimiento ofrece deliciosa música de fondo. Hay algo en la vista y el sonido del agua que atrae y fascina a la gente. De hecho el agua es poco menos que hipnótica. No sólo en la vida silvestre, sino que también los juegos de agua y los estanques de jardín también se consigue.

El tipo de vida silvestre depende del tamaño de la fuente de agua del jardín. Los jardines con agua pueden incluir fuentes de jardín, cascadas y pequeños estanques de jardín y combinaciones elaboradas de rocas e iluminación del paisaje.

Desde el brillo de un rayo de sol reflejándose en el agua, el tintineo de una fuente pequeña de jardín, el olor de un hermoso lirio de agua tropical, todos los sentidos son a la vez estimulados. Se invita a sentarse y reflexionar, haciendo que el agua en el jardín sea muy deseable.

Además de ser fascinante e hipnótico, las características del agua han sido siempre una parte fundamental de los jardines desde los primeros tiempos. Los jardines del agua se remontan a los babilonios y los egipcios que los utilizaron como centros de coordinación de sus patios. Esta tradición continúa hoy en día.


  
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