sábado, 19 de marzo de 2011

El césped. El riego


Al igual que el efecto del rocío, la mejor hora para regar es siempre al amanecer. Así, cuando sale el sol, el césped ya dispone del agua necesaria inmediatamente. Aunque es costumbre regar al atardecer, no es recomendable hacerlo en el césped, ya que lo dejamos húmedo en las horas más frescas. Es justo el momento en que los hongos atacan y, además, las plantas no absorben bien el agua recibida, que se filtra hacia la profundidad y se desaprovecha en su mayor parte.

 

Debe evitarse el riego a pleno sol de mediodía en verano, ya que podemos quemar las finas hojas del césped por el efecto lupa de las propias gotas. También en este caso se malgasta mucha agua porque se evapora directamente. 

 

Frecuencia de riego
Como norma general, debe regarse justo antes de agotarse las reservas del terreno, lo que dependerá del tipo de terreno:
-En suelos filtrantes (arenosos): riegos bastante frecuentes y cortos.
-En suelos pesados (arcillosos): riegos largos y menos frecuentes.

 

Siempre deben evitarse los riegos en exceso y los que provoquen encharcamientos. Una frecuencia aconsejada para el período de implantación del césped es cada día por la mañana.
Fuera del período de nascencia, se puede reducir a una vez cada dos días. En condiciones normales en invierno se puede llegar a suprimir casi por completo el riego. 

 

¿Cuánto riego?
El riego se realiza para restablecer el nivel de agua en el suelo que se ha perdido por la asimilación y transpiración del césped, así como pérdidas del propio terreno.
Podemos considerar que las necesidades medias de un césped son de 4 l/m2, este valor es variable según la época, podemos reducir a 2-3 l/m2 en primavera otoño y 5-7 l/m2 en verano.