sábado, 19 de marzo de 2011

El césped. La preparación del suelo

Hay dos épocas principales para sembrar un nuevo césped: primavera y otoño, aunque también se puede sembrar durante todo el período de marzo a octubre si se dispone de un buen sistema de riego y de agua suficiente.


En primavera desde mediados de marzo a principios de junio existe la ventaja de que el suelo posee la temperatura y la humedad ideales, pero esta época tiene el inconveniente de la fácil aparición de malas hierbas y la posibilidad de que nos encontremos con veranos demasiado secos. En los climas atlántico y continental, es la época más indicada.


En otoño, desde principios de septiembre a mediados de octubre la siembra suele dar mejores resultados, pues las condiciones climáticas acostumbran a ser mejores. Además, el césped soporta la estación fría sin ningún problema. La siembra de otoño requiere una preparación del suelo más esmerada. En la zona mediterránea se recomienda la siembra de otoño una vez superado el habitual período de lluvias fuertes.
Elección del lugar
El primer paso para la creación de un buen césped es la elección del lugar del jardín donde implantar el césped.
 
Siempre hay sitios mejor indicados que otros en nuestro jardín para la instalación de un buen césped, dependiendo de su orientación, su exposición al sol, etc. En principio, el mejor lugar siempre es la zona del jardín más expuesta al sol, preferentemente la que da a la cara sur de la casa en los climas suaves.
En caso de que los veranos sean muy secos y calurosos, puede ser más recomendable situarlo en la vertiente norte, para evitar los rigores del tórrido sol veraniego aunque ciertas mezclas de especies de semillas como Ambiente Seco y COMPO grama fina están perfectamente preparadas para los fuertes calores del verano.

Operaciones:
Limpieza del terreno
Una vez elegido el lugar, se debe realizar una buena limpieza del terreno. Se trata de eliminar todos los elementos extraños presentes en la superficie como son piedras, raíces, ramas, hierbas, etc.
Una vez acondicionado el terreno, es conveniente aplicar un herbicida total y no residual a base de Glifosato, para eliminar la vegetación existente. Se aconseja realizar el tratamiento con el terreno húmedo, o bien regar antes de su aplicación.

Labrado
Después de 1 o 2 semanas, debemos preparar adecuadamente el terreno para garantizar al futuro césped duración y buen estado de salud.
En primer lugar, hay que labrar y remover profundamente el terreno, a unos 30 o 50 cm de profundidad, mediante el paso de una motoazada o el cavado manual con horquilla o pala vertical.
Éste será el momento de empezar a nivelar el terreno, dándole el perfil que nos interese, con la ayuda de estacas y niveles.
En terrenos que se encharquen a menudo, se deberá estudiar la instalación de un buen drenaje con la aportación de gravas en zanjas abiertas previamente en la base del terreno, en capas de 4 o 5 cm de espesor.


Aportación de correctores
Dependiendo de la riqueza del propio terreno, será necesario aportar diferentes materiales correctores para mejorar su composición.
Así, sobre el terreno que hemos preparado extenderemos una capa de entre 10 y 25 cm de substrato vegetal preparado, como es Compo Sana Plantación el cual incorpora todos los elementos imprescindibles para un óptimo desarrollo del césped.
Para conseguir un suelo más suelto y que drene mejor, es ideal aportar, además, una cierta cantidad de arena (unos 2 cm de espesor).

Se recomienda mezclarla con unos 80 gr/m2 de estimulador de raíces agrosil, un silicato fosfatado con efecto mejorante de la estructura del suelo, el cual favorece el desarrollo de un potente y profundo sistema radicular del césped. Además, COMPO Agrosil®, gracias al sílice que contiene, mejora la resistencia del césped contra las enfermedades y la sequía, así como la capacidad de retención del suelo y la disponibilidad de nutrientes.
Se debe recordar que la acción de COMPO Agrosil® se prolonga durante 2 años.
Mezclado y volteado
Seguidamente, se pasará la motoazada por toda la extensión del terreno (o bien se cavará y volteará ligeramente, rastrillando y mezclando) para que la tierra quede bien mezclada y lo más uniforme posible.
Así, el terreno quedará bien mullido, aireado y permeable, preparado para la siembra.


Perfilado y nivelado
Por último, y antes de la siembra, se procederá a la nivelación final del terreno mediante el uso de estacas y nivel. Clave unas estacas en el suelo formando líneas separadas por una distancia de hasta un metro.
Para comprobar que estén niveladas, coloque una tabla encima de las estacas y con un nivel de burbuja compruebe que las estacas estén igualadas. Una vez bien instaladas las estacas, rastrille el suelo hasta los puntos que marcan sus extremos superiores y ya tendrá nivelado el terreno.