sábado, 19 de marzo de 2011

El césped. Necesidades después del invierno.


Generalmente el mes de marzo marca el final de la parada vegetativa invernal de los céspedes. Es entonces cuando nuestro césped despierta definitivamente del letargo y, con ello, despiertan también sus necesidades nutricionales. A partir de ahora deberemos empezar a atender al riego y a la fertilización para que se desarrolle en óptimas condiciones.
 
En general, durante este mes el riesgo de heladas es bastante bajo, aunque dependiendo de la zona climática deberemos tener cuidado. Recomendamos realizar un primer corte al césped con el fin de igualarlo e incitarlo al crecimiento. En caso de que exista todavía riesgo de heladas este primer corte lo haremos algo más alto.
 
Una vez realizado este primer corte, procederemos con el primer abonado del año, para ello utilizaremos abonos de liberación lenta como floranid, que combina dos acciones: por una parte nutrimos a nuestro césped de forma equilibrada y, por otra, incorporamos la acción de un herbicida que lo que va a hacer principalmente es impedir que las semillas de malas hierbas germinen, reduciendo por tanto la presencia de las mismas de forma significativa de cara al verano.
 
Ese primer corte puede que también deje al descubierto algunas zonas de calvas; ahora también es buen momento para resembrarlas y garantizar que nuestro césped sea una alfombra uniforme y tupida de cara al verano.
 
Utilizad una mezcla como césped repoblador, respetando la dosis de siembra y cubriéndolas con, recebo con una capa de 2 ó 3 cm y compactando ligeramente. Os recomendamos también acompañar la siembra de la aplicación de antihormigas para evitar que éstas se lleven las semillas sembradas al hormiguero.
 
Después regaremos con gota fina y mirando de mantener el recebo húmedo, sin encharcarlo ni permitir que al agua corra por encima de él. En el plazo aproximado de una semana empezarán a despuntar los primeros brotes verdes provenientes de las semillas que germinan.