jueves, 26 de mayo de 2011

¿Qué sustrato es el indicado para un huerto urbano?

Cultivar plantas en un contenedor requiere un sustrato específico que permita el desarrollo de la raíz, que actúe como reserva de nutrientes y a la vez consiga retener la humedad garantizando el buen drenaje. No es fácil y no todos los tipos de sustrato son los indicados. Sobre todo, hay que descartar las tierras de campo o del jardín, ya que en general tienen muy pocos nutrientes y nada de porosidad. En cualquier caso, la elección del sustrato es el factor clave para el éxito de nuestro huerto urbano, más que el tipo de abono, el mantenimiento o el recipiente.
El crecimiento de la raíz de las plantas en un recipiente está limitado y la planta tiene que encontrar el equilibrio entre el desarrollo de la raíz, la cantidad de agua y nutrientes absorbidos y la parte aérea. Para solventar este problema, hay que tener en cuenta las siguientes propiedades del sustrato.
Porosidad: Es el espacio que queda entre las partículas del sustrato ocupado por aire y que permite el desarrollo de las raíces. En un sustrato óptimo, la cantidad de raíces por centímetro cúbico es muy elevada.
Aireación: Los poros de mayor tamaño, después del riego permiten la circulación de aire. Esto es importante de cara a que las raíces puedan respirar y a la vez permiten la circulación de agua y aseguran el buen drenaje.
Retención de agua: Es la cantidad de agua que queda almacenada en los poros pequeños hasta agotarse. Una cantidad elevada de microporos asegura una buena reserva de agua.
pH: Es el indicador de la acidez o alcalinidad de un sustrato. Sus valores se sitúan entre el 1 (ácido) y l 14 (básico). El pH es muy importante ya que afecta a la forma en que se hayan disponibles los nutrientes, de manera que que determinados pH afectan negativamente a su absorción. La mayoría de hortalizas crecen bien entre pH de 6 y 7.
Almacén de nutrientes: Las partículas de materia orgánica y arcilla tienen la propiedad de retener nutrientes que quedan a disposición de la planta para cuando esta los necesite. El nitrógeno es soluble, por lo que desaparece con facilidad. Por esta razón hay que abonar tan a menudo.
Ligereza: Se expresa en gramos por litro y expresa lo que pesa el sustrato, la densidad de partículas. Interesan sustratos ligeros.
Lo más importante es el equilibrio entre micro y macroporos, o sea, entre el drenaje y la esponjosidad, entre la capacidad de retener humedad y a la vez asegurar el drenaje.

Si tenemos un sustrato más bien arenoso o que drene demasiado, podemos añadir estiércol curado, turba o fibra de coco para retener la humedad. Si por el contrario, el sustrato del que disponemos no garantiza el drenaje y queremos hacerlo más poroso, podemos añadir perlita, corteza de pino, arlita o incluso un poco de arena lavada de río. 

La combinación que más utilizamos en jardinitis.com para todos nuestros huertos urbanos es la mezcla de vermicompost y fibra de coco, a raíz de 3 sacos de 15kg de vermicompost (humus de lombriz) por cada 2 tacos de fibra de coco de 5kg.