martes, 27 de marzo de 2012

Low Line, el parque subterráneo inspirado en High Line Park

El conocidísimo High Line Park, desde su inauguración en 2009, ha sido fuente de inspiración para una enorme cantidad de proyectos en todo el mundo y que buscan replicar el mismo éxito obtenido con esta gran reconversión urbana.

Hace un tiempo les presentamos una iniciativa en Ciudad de México que busca implementar un parque urbano inspirado en este proyecto neoyorquino. Hoy, volvemos a Nueva York para presentarles un proyecto que busca repetir la experiencia del High Line, pero esta vez bajo tierra.
 
La iniciativa nace por parte de dos arquitectos, James Ramsey and Dan Barasch, de la oficina Raad Studio quienes buscan reconvertir un enorme sitio en abandono bajo la Delancey Street, en Williamsburg. Se trata de un ex terminal de trolleys de más de 6000 m2 de superficie y 7 metros de altura, bajo el control de la Metropolitan Transportation Authority y que desde 1948 se encuentra sin uso. Aunque sus creadores han llamado al proyecto Delancey Underground, ya está sonando muy fuerte bajo el nombre de Low Line.
 
Usando la tecnología de la fibra óptica, estos arquitectos plantean un modelo que puede transportar la luz natural suficiente para poder crear un parque natural bajo tierra. ”Es un poco perverso, un poco como ciencia ficción, pero nos dimos cuenta que contamos con la tecnología para hacer crecer pasto y árboles bajo tierra”, dice Ramsey haciendo referencia a esta tecnología que ellos llaman “tragaluz a distancia”. Estos colectores llevarían la luz solar a través de cables de fibra óptica hacia una serie de “distribuidores” ubicados en el cielo del ex terminal. En días nublados se necesitaría de luz artificial para alcanzar la luminosidad necesaria bajo tierra.
Esquema de transporte de luz solar
Ramsey y Barasch se han reunido en varias ocasiones con la Metropolitan Transportation Authority para evaluar la viabilidad del proyecto. A su vez, con la ayuda de Friends of the High Line, la organización tras el éxito del parque, están a punto de iniciar un estudio de factibilidad del proyecto, así como también una campaña para la obtención de fondos, aunque el proyecto aún no tiene un valor exacto de cuánto costaría realizarlo.

Ambos arquitectos saben que el financiamiento no es algo sencillo, pero creen que la combinación de donaciones, fondos públicos y privados más las rentas de tiendas al interior, sería exitosa para alcanzar los valores necesarios para la construcción y el mantenimiento del Low Line.

Tanto los vecinos del Delancey Underground como las autoridades locales, se encuentran muy entusiasmados con darle un nuevo uso a este espacio en abandono. La idea de transformar una fría y oscura estructura en un parque público con vegetación natural les ha fascinado, sin embargo, la Metropolitan Transportation Authority ha afirmado estar abierta a recibir otras propuestas para este sitio: “hay un millón de personas creativas en esta ciudad, y nos encantaría obtener 500 ideas sobre cómo hacer frente a este espacio”.

FUENTE: Paisajismo Landscape Magazin